Hace 2 años River se consagraba en el Bernabéu

“La final más fantástica de la que yo tenga noticia se jugó en 2018 en un lugar de la ciudad de Madrid, en España, un domingo por la tarde en el estadio del Real Madrid…” Quizás de esta manera, Osvaldo Soriano empezaría el relato de esta final de Copa Libertadores entre River y Boca. Y es que, desde el 10 de noviembre, día en que se debió empezar a jugar esta final, y que debido al capricho del cielo y la lluvia se aplazó para el día siguiente, sucedieron un sinfín de situaciones y particularidades que han hecho de esta final la más dilatada que se recuerde. Pero cuando la pelota comenzó a rodar en el Bernabéu (sí, el Bernabéu), los antecedentes (y los lamentables incidentes) se diluyeron para dar paso a lo que todos estábamos esperando: el fútbol.

Un primer tiempo impreciso, con más miedo de perderlo que ganas de ganarlo. Un River desprolijo con el balón y un Boca aguardando agazapado listo para dar el zarpazo. Y fue así. Al final del primer tiempo, Boca consiguió el gol con una contra letal que, tras una brillante habilitación del uruguayo Nández, definió Darío Benedetto. En la segunda fracción, Gallardo demostró que, pese a estar en un palco con un intercomunicador en la mano, no dejaba de ser vital para el ‘Millonario’, en contraposición a Barros Schelotto que estuvo desacertado en los cambios y el replanteo. La entrada del colombiano Juan Fernando Quintero, sería determinante para el repunte de River y para el rumbo que tendría el partido. Fue así que, tras una perfecta jugada tejida por derecha, con pared incluida, llegaría el tanto de Lucas Pratto. El empate mandaba el encuentro a los suplementarios, prolongando aún más esta final.

Empezando el tiempo extra, fue expulsado por doble amarilla el colombiano Wilmar Barrios, complicando la situación para el ‘xenieze’ debido al desgaste físico que ya padecía el equipo de Guillermo. Sumado a esto, aparecería el hombre clave del partido, ‘Juanfer’ Quintero, para anotar en el segundo tiempo extra un memorable golazo que le dio vuelta al resultado y que quedará impregnado en la memoria de todos los hinchas del cuadro de ‘la banda’. Luego del tanto, el partido tendría un final de antología. Un Boca Juniors volcado al ataque en busca de la igualdad para llegar a los penales. El arquero boquense, Andrada jugando de delantero y los centros llovían de todos lados ante la mirada catatónica de todos sus hinchas. Sin embargo, en el último minuto, tras un tiro de esquina en el área de River, un contragolpe terminaría con la carrera del ‘Pity’ Martínez hacia el arco desguarnecido para marcar el gol que sellaría el titulo para el ‘Millonario’.

Finalmente, lejos de la deleznable actitud de un grupo de pseudo hinchas y de la paupérrima labor de algunos dirigentes, me quedo con lo sucedido en la cancha. Los festejos del campeón y la gloria de sus jugadores nos dejan como lección que la violencia y la intolerancia se deben erradicar de este maravilloso deporte.

Redacción de Luis López (Así es el Fútbol)

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